25 Sep La verdadera ventaja de la IA: Equipos más eficientes, no equipos más pequeños
Cuando una empresa comienza a hablar de inteligencia artificial, una de las primeras preguntas suele ser la misma: ¿Qué puestos va a reemplazar?
Es una preocupación comprensible, pero también puede llevar a mirar la tecnología desde una perspectiva demasiado limitada.
La inteligencia artificial no solamente puede automatizar actividades. También puede ayudar a una persona a investigar más rápido, resumir información, analizar grandes volúmenes de datos, generar un primer borrador, encontrar conocimiento dentro de la organización o acelerar tareas repetitivas.
En estos escenarios, la IA no elimina necesariamente el trabajo… Cambia cómo se realiza.
Para las organizaciones, la oportunidad está en identificar qué tareas pueden acelerarse, cuáles necesitan seguir bajo criterio humano y cómo combinar ambas capacidades para construir equipos más eficientes.
La IA no transforma puestos completos de la misma manera
Un error frecuente consiste en analizar el impacto de la inteligencia artificial exclusivamente a partir del nombre de una profesión.
- “Contador”.
- “Desarrollador”.
- “Analista”.
- “Mercadólogo”.
- “Abogado”.
Pero una misma profesión está compuesta por numerosas tareas.
Algunas pueden ser altamente repetitivas y estructuradas. Otras requieren negociación, contexto empresarial, conocimiento especializado, creatividad, responsabilidad o interacción humana.
Por eso, resulta más útil preguntar:
¿Qué parte del trabajo puede realizarse mejor con ayuda de IA? Stanford estudió recientemente el potencial de la inteligencia artificial generativa sobre las tareas de las 100 ocupaciones más comunes en Chile y encontró que cerca de la mitad podían presentar oportunidades de aceleración mediante IA sin comprometer necesariamente la calidad.
El punto importante no es que la mitad de los empleos desaparezcan. Es que una proporción relevante de las tareas que componen esos empleos puede realizarse de otra manera.
Automatizar una tarea no significa eliminar una profesión
Pensemos en un analista. Su trabajo puede incluir:
- Buscar información.
- Limpiar datos.
- Preparar reportes.
- Identificar tendencias.
- Construir presentaciones.
- Interpretar resultados.
- Recomendar acciones.
- Explicar sus conclusiones a otros equipos.
La inteligencia artificial puede acelerar algunas de estas actividades. Puede ayudar a resumir documentos, generar consultas, detectar patrones o producir un primer borrador de una presentación.
Pero decidir qué información es relevante, validar si una conclusión tiene sentido para el negocio o defender una recomendación frente a dirección continúa requiriendo conocimiento y criterio.
Esto es precisamente lo que diferencia automatización de aumento de capacidades. La IA puede encargarse de una parte de la actividad mientras la persona conserva la responsabilidad sobre el resultado.
Ya existen evidencias de mejoras en productividad
La discusión sobre IA y productividad ya no depende exclusivamente de estimaciones futuras. Existen estudios experimentales que comienzan a medir su impacto. Investigadores vinculados con MIT analizaron trabajadores que realizaban tareas profesionales de escritura, como documentos, correos y análisis.
Las personas que utilizaron ChatGPT completaron las actividades aproximadamente 40% más rápido, mientras que la calidad de los resultados, evaluada independientemente, aumentó alrededor de 18%. Los propios investigadores advierten que las tareas del experimento no reproducían completamente la complejidad del trabajo real.
Sin embargo, el estudio muestra algo importante: cuando la herramienta se utiliza en una actividad adecuada, una misma persona puede producir más en menos tiempo. La productividad proviene entonces de aumentar la capacidad del trabajador, no necesariamente de eliminar su participación.
La IA puede cerrar algunas brechas de desempeño
Otro resultado interesante de la investigación reciente es que la IA no beneficia exclusivamente a quienes ya tienen mayor experiencia. Stanford AI Index ha recopilado estudios donde las herramientas de IA generativa aumentaron productividad y calidad y, en determinados escenarios, redujeron diferencias entre trabajadores con distintos niveles de habilidad.
Esto plantea una oportunidad empresarial diferente. La IA puede funcionar como una capa de apoyo.
Una persona menos experimentada puede acceder más rápidamente a información, ejemplos, estructuras y explicaciones que anteriormente requerían consultar a otra persona o invertir más tiempo investigando.
Esto no sustituye la formación profesional. Pero puede acelerar el aprendizaje y ayudar a que más personas alcancen un nivel funcional con mayor rapidez.
Más productividad no significa automáticamente menos personas
Supongamos que un equipo tarda cinco horas en realizar determinada actividad y, utilizando IA, consigue reducirla a tres.
Existen al menos dos formas de interpretar ese ahorro. La primera es:
“Ahora necesitamos menos personas”.
Pero también existe otra:
“Ahora tenemos dos horas disponibles para realizar trabajo que antes no alcanzábamos a hacer”.
Esas horas pueden utilizarse para:
- Atender más clientes.
- Analizar nuevos mercados.
- Mejorar productos.
- Resolver incidencias.
- Documentar procesos.
- Experimentar.
- Capacitar al equipo.
- Desarrollar nuevas soluciones.
La productividad no significa necesariamente reducir capacidad. También puede significar hacer más con la capacidad existente.
El verdadero cambio está en las tareas de bajo valor
Muchas organizaciones cuentan con profesionales especializados que dedican una parte considerable de su jornada a actividades administrativas.
- Buscar archivos.
- Copiar información entre sistemas.
- Preparar resúmenes.
- Actualizar reportes.
- Clasificar solicitudes.
- Responder preguntas repetitivas.
Estas actividades son necesarias, pero no siempre representan el uso más valioso de su conocimiento La inteligencia artificial empresarial puede reducir parte de esta carga.
AWS, por ejemplo, ha documentado cómo herramientas empresariales basadas en IA permiten a los empleados buscar información distribuida entre diferentes sistemas, resumir contenidos y ejecutar workflows sin abandonar necesariamente sus herramientas habituales.
En Amazon, el uso interno de Amazon Q para consultar conocimiento técnico permitió reducir cientos de miles de horas asociadas a la búsqueda y espera de respuestas técnicas. El aprendizaje para otras empresas no es copiar una herramienta específica. Es identificar dónde está perdiendo tiempo el conocimiento especializado de la organización.
IA + conocimiento humano
Una de las ideas más importantes para implementar inteligencia artificial correctamente es entender que velocidad no equivale automáticamente a calidad.
- Un sistema puede producir una respuesta rápidamente y aun así equivocarse.
- Puede generar información convincente pero incorrecta.
- Puede desconocer restricciones del negocio.
- Puede interpretar datos sin comprender el contexto.
- Puede utilizar información incompleta.
Por eso, NIST plantea que los sistemas de inteligencia artificial deben desarrollarse y utilizarse considerando características como confiabilidad, seguridad, transparencia, responsabilidad y capacidad de evaluación.
En una organización, esto significa que la supervisión humana sigue teniendo un papel central. La persona debe saber:
- Qué pedirle a la herramienta.
- Qué información utilizar.
- Qué resultados comprobar.
- Cuándo desconfiar.
- Qué decisiones no deben automatizarse.
- Quién asume responsabilidad por el resultado.
La IA aporta velocidad. La experiencia aporta criterio.
El empleado que utiliza IA no es necesariamente reemplazado: su trabajo evoluciona
La transformación tecnológica históricamente modifica las habilidades que las organizaciones necesitan. La inteligencia artificial está acelerando ese proceso.
OECD ha identificado un crecimiento en la demanda de habilidades relacionadas con IA, pero también ha observado la creciente importancia de capacidades complementarias como:
- Comunicación.
- Resolución de problemas.
- Creatividad.
- Trabajo en equipo.
- Conocimiento digital.
Esto es particularmente relevante porque indica que la adopción de IA no vuelve innecesarias las habilidades humanas.
En muchos casos, hace que aquellas difíciles de automatizar sean todavía más importantes.
- Un desarrollador puede generar código con ayuda de IA… Pero necesita evaluar si ese código corresponde con la arquitectura.
- Un ejecutivo puede crear rápidamente una presentación… Pero debe determinar si el argumento tiene sentido.
- Un analista puede obtener un resumen… Pero necesita cuestionar los datos.
- Un líder puede recibir recomendaciones automáticas… Pero sigue siendo responsable de decidir.
De ejecutar a supervisar
A medida que las herramientas evolucionan, algunas funciones pueden cambiar desde la ejecución directa hacia la supervisión.
Por ejemplo:
Antes:
Persona → realiza la actividad → revisa el resultado
Con IA:
Persona → define el objetivo → IA ejecuta una primera versión → persona valida y decide
Este cambio puede incrementar considerablemente la capacidad de un equipo. Pero también exige nuevas competencias. Los trabajadores necesitan aprender a:
- Formular instrucciones.
- Evaluar resultados.
- Detectar errores.
- Conocer limitaciones.
- Integrar herramientas.
- Gestionar datos.
- Diseñar procesos con intervención humana.
La productividad futura puede depender menos de quién hace manualmente cada actividad y más de quién sabe diseñar correctamente la colaboración entre personas y tecnología.
No todas las tareas deberían automatizarse
Una estrategia de IA madura también necesita saber cuándo no utilizar IA. Existen procesos donde el costo de un error puede ser demasiado alto. Otros requieren sensibilidad humana. Algunos dependen de información que no debería exponerse a determinadas herramientas. Y existen decisiones cuya responsabilidad no puede delegarse simplemente a un algoritmo. NIST recomienda precisamente evaluar cada sistema según su contexto, impacto y riesgos. En términos empresariales, esto significa clasificar procesos.
- Tareas candidatas a automatización… Repetitivas, estructuradas y con reglas claras.
- Tareas candidatas a asistencia… Requieren conocimiento, pero pueden acelerarse mediante búsqueda, generación o análisis.
- Tareas que requieren supervisión estricta… Tienen consecuencias importantes y necesitan validación humana.
- Tareas predominantemente humanas… Dependientes de relación, negociación, responsabilidad, juicio o contexto complejo.
La eficiencia proviene de asignar correctamente cada tipo de trabajo.
El riesgo de esperar que la IA resuelva todo
También existe un problema en el extremo contrario. Implementar una herramienta de inteligencia artificial y esperar que automáticamente genere productividad. La evidencia disponible es más compleja.
California Management Review, publicación de UC Berkeley Haas, revisó evidencia agregada sobre IA y productividad y encontró que los beneficios varían considerablemente según la tarea, las capacidades del trabajador y el contexto de implementación.
Incluso existen situaciones donde la colaboración entre humanos e IA puede producir peores resultados si la herramienta se utiliza en tareas para las que no es adecuada o si la persona confía excesivamente en su respuesta.
Por eso, la pregunta no debería ser:
“¿Cómo implementamos IA en toda la empresa?”
Sino:
“¿En qué procesos puede ayudarnos realmente a trabajar mejor?”
Incluso la eficiencia puede crear más trabajo
Existe otra consecuencia interesante. Ahorrar tiempo no significa necesariamente trabajar menos. Investigadores de UC Berkeley observaron durante varios meses cómo empleados de una empresa tecnológica utilizaban IA generativa.
Encontraron que, en lugar de simplemente liberar horas, las herramientas también permitían que las personas asumieran más actividades, trabajaran a mayor ritmo y ampliaran el alcance de sus responsabilidades. Esto introduce una consideración importante para las empresas.
La IA puede aumentar capacidad, pero las organizaciones necesitan decidir qué hacer con esa capacidad adicional.
Si cada minuto ahorrado simplemente se sustituye con otra actividad, el resultado puede ser mayor intensidad de trabajo en lugar de una mejora sostenible. La Transformación Digital también requiere rediseñar procesos y prioridades.
Inteligencia artificial empresarial: comenzar por el problema
La mejor implementación de IA no necesariamente empieza comprando una herramienta. Empieza identificando una fricción. Por ejemplo:
- “Los colaboradores pierden demasiado tiempo buscando información”.
- “Los analistas dedican horas preparando reportes manualmente”.
- “El equipo de soporte responde constantemente las mismas preguntas”.
- “Los desarrolladores necesitan consultar documentación dispersa”.
- “Las solicitudes administrativas requieren demasiado procesamiento manual”.
Después puede evaluarse:
- Qué parte del proceso puede automatizarse.
- Qué información necesita la IA.
- Qué debe validar una persona.
- Qué herramientas pueden integrarse.
- Qué riesgos existen.
- Cómo se medirá el resultado.
Esta metodología evita implementar tecnología simplemente porque está disponible.
Medir la eficiencia correctamente
La productividad tampoco debería medirse únicamente con la cantidad de tareas realizadas. Una implementación puede analizar indicadores como:
- Tiempo promedio por actividad.
- Tiempo de búsqueda de información.
- Número de tareas completadas.
- Retrabajo.
- Errores.
- Calidad.
- Satisfacción del usuario.
- Tiempo dedicado a actividades estratégicas.
- Capacidad del equipo.
- Velocidad de respuesta.
Esto permite distinguir entre una herramienta que simplemente produce más contenido y una herramienta que realmente mejora el trabajo.
El reto empresarial es rediseñar cómo trabajamos
Harvard Kennedy School plantea que la evolución actual de IA combina tres fuerzas: automatización, aumento de capacidades y agentes autónomos. La consecuencia no es únicamente tecnológica. También afecta la manera en que las organizaciones desarrollan experiencia, transfieren conocimiento y forman talento. Esto significa que implementar IA requiere pensar simultáneamente en tecnología y personas. Los equipos deben entender qué capacidades continúan siendo necesarias, cuáles cambian y cuáles deben desarrollarse. La Transformación Digital ocurre cuando la tecnología modifica positivamente el proceso. No cuando simplemente se agrega una herramienta nueva.
Personas + IA: el nuevo modelo de eficiencia
La comparación más útil probablemente no sea:
Persona vs. IA
Sino:
Persona trabajando sola vs. persona utilizando correctamente IA
En determinados trabajos, la segunda puede investigar más rápido, acceder a mayor información, automatizar actividades repetitivas y dedicar mayor tiempo a decisiones de valor. Stanford estimó recientemente que casi la mitad de las tareas presentes en las ocupaciones analizadas en uno de sus estudios podían experimentar aceleración mediante IA. Eso no significa que desaparezca la mitad de los trabajadores. Significa que la manera de realizar una parte importante del trabajo puede cambiar. Y ahí está la oportunidad para las empresas.
La verdadera ventaja competitiva
En los próximos años será difícil que la inteligencia artificial continúe siendo un diferenciador simplemente por utilizarla. Su adopción ya está creciendo aceleradamente. Stanford AI Index reportó que 78% de las organizaciones encuestadas utilizaban alguna forma de IA en 2024, frente a 55% el año anterior. La ventaja competitiva probablemente estará en otra parte cómo se utiliza.
- Qué procesos se transforman.
- Qué información se conecta.
- Qué actividades se automatizan.
- Qué decisiones permanecen bajo control humano.
- Qué capacidades desarrolla el talento.
- Y cuánto valor adicional puede generar el mismo equipo.
La inteligencia artificial puede automatizar determinadas tareas y transformar algunas funciones laborales. Ignorar ese efecto sería tan incorrecto como afirmar que reemplazará automáticamente a las personas.
La evidencia apunta hacia una realidad más compleja. En numerosos escenarios, la IA funciona como una herramienta que aumenta la capacidad humana, reduce tiempos y permite realizar determinadas actividades con mayor eficiencia. Pero los resultados dependen del proceso, de las habilidades de las personas y de la manera en que la tecnología se integra al trabajo.
La oportunidad para las organizaciones no consiste simplemente en reemplazar actividad humana con algoritmos.
Consiste en identificar aquello que las máquinas pueden hacer más eficientemente y utilizar el tiempo, conocimiento y criterio de las personas donde realmente aportan mayor valor. Porque la transformación más importante probablemente no será trabajar sin personas. Será aprender a trabajar mejor con inteligencia artificial.
Lleva la IA de la herramienta al proceso
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